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Día de la Mujer Paraguaya: de Las Residentas a las resistencias populares

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Una experiencia hacia los feminismos comunitarios

* Por Raquel Aveiro

Edición: Soledad Aquino


dia_mujer_paraguaya_2017Cada 24 de febrero se conmemora el Día de la Mujer Paraguaya como tributo a aquellas mujeres reconocidas como Las Residentas. La historiadora Idalia Flores de Zarza propuso en 1974 en la Academia Paraguaya de Historia que se recuerde el 24 de febrero de 1867 como el día de la mujer paraguaya. Luego, la diputada radical Cármen Casco de Lara Castro presentó el proyecto de Ley por el cual se declara el 24 de febrero Día de la Mujer Paraguaya.

Esta Ley fue promulgada por decreto el 6 de diciembre del mismo año en coincidencia con el “Año Internacional de la Mujer” (1974).La presencia histórica de los feminismos en el Paraguay se puede situar con una fuerte presencia, desde los inicios del siglo XX (Barreto, 2012), especialmente desde la fundación del Centro Feminista Paraguayo en el año 1920 (Bareiro et al., 1993). Cabe acotar que el Paraguay de entonces estaba ligado a los movimientos feministas internacionales que, específicamente, bregaban por el sufragio femenino en el mundo occidental. (Cano Colazo, 2013).

Recordemos que el Paraguay fue el último país en Latinoamérica en reconocer el derecho al voto, mediante la promulgación de la Ley de Derechos Políticos de la Mujer en 1961. Muchas son las mujeres que se han preocupado por la condición de la mujer paraguaya, algunas conocidas como Ramona Ferreira quien, entre 1902 y 1904, dirigió el periódico de libre pensamiento La voz del siglo, que se puede considerar la primera obrera feminista paraguaya. También, Serafina Dávalos, la primera egresada universitaria y abogada, titulada en 1907 con la tesis “Humanismo”. Además, Virginia Corvalán, quien en 1925 publicó su Tesis “El feminismo: la causa de la mujer paraguaya” y muchas otras que permanecen anónimas. (Cano Colazo: 2013).

El feminismo ha promovido históricamente grandes cambios sociales en su compromiso con la igualdad, mediante la promoción de acciones tendentes a eliminar los obstáculos y discriminaciones que impiden la autonomía de las mujeres y el ejercicio real de su libertad. A pesar de ello, las mujeres aún soportan injusticias y discriminaciones por el sólo hecho de ser mujeres, y existen factores que agravan su condición según contexto, nacionalidad,  estatus social, etnia, raza, entre otras, situación que motiva la necesidad de planteamientos, demandas y acciones desde los feminismos en constante evolución, y no sólo desde los feminismos, sino también, desde los diversos agentes sociales y de las personas en general.

En este sentido, nace el feminismo comunitario como una corriente del feminismo que se autodefine como un movimiento sociopolítico y se centra en la necesidad de construir comunidad. Julieta Paredes, a quien se atribuye su creación, en su libro Hilando fino desde el feminismo comunitario, comenta que comunidad es un “principio incluyente que cuida la vida”, y es el espacio donde conviven las personas. “La comunidad se puede realizar desde cualquier lugar del mundo, porque las mujeres somos la mitad de cada pueblo y porque cada feminismo comunitario que se está creando en cada lugar tiene su historia”.

Tanto las mujeres como la comunidad pueden estar en todas partes y en todos estos espacios desde los rurales hasta las ciudades, escuelas, grupos ideológicos y de amistad, y desde ellos se puede luchar por los derechos de las mujeres.En este día especial en que se celebra el Día de la Mujer Paraguaya, queremos conmemorar estas luchas, recoger las diferentes experiencias de los grupos de mujeres de base reconociendo la diversidad de mujeres y celebrando esa diversidad. Especialmente como un tributo, quisiéramos dar a conocer las vivencias de las mujeres de sectores populares que el Fondo de Mujeres del Sur apoya y acompaña, mujeres indígenas, campesinas y de sectores populares que juntas luchan por sus derechos. Todo ello, con el fin de que más mujeres conozcan su trabajo, de forma a romper el anonimato, pues van demostrado cómo las mujeres de los sectores populares se insertan en la lucha por sus derechos y activando un feminismo comunitario. 

Feminismos de sectores populares

Queremos contarles cómo son los feminismos que construyen las mujeres de los sectores populares, cómo desde esas distintas identidades de mujeres, desde sus realidades y cosmovisión, realizan un aporte enorme a la lucha por la igualdad de derechos en todos los ámbitos de su vida y el de la comunidad. A pesar de innumerables ataques por parte de los sectores conservadores, hegemónicos, económicos extractivista, del agronegocio, entre otros. Son nuestras heroínas, precursoras de la lucha contra el rol impuesto desde el orden patriarcal, doblemente impuesto, en sus propias comunidades y fuera de ellas, para lograr una democracia más equitativa en lo social, en lo económico y en lo político.

Desde la conservación del medio ambiente, de sus saberes, desde la lucha por el derecho al agua, a la soberanía alimentaria, a la educación, a la salud, a la igualdad ante la Ley, la igual remuneración, la defensa de la tierra y el territorio, desde un enfoque de justicia e igualdad de género.

Grupo de Mujeres Indígenas Esperanza de la Comunidad Salve Yanga, Loma Plata, Departamento de Boquerón

dia_mujer_paraguaya_2017_2 Viven a unos 420 kilómetros de la ciudad de Asunción, luchan por el derecho al agua y soberanía alimentaria. Pertenecen al pueblo indígena Nivacle. Su proyecto está basado en fortalecerse internamente como grupo de mujeres, proveyéndose de herramientas para abordar la situación de desconocimiento sobre los problemas que les afectan, principalmente vinculados al acceso al agua para consumo humano, riego, conservación de las especies nativas, las medicinales y de potenciar la agricultura para el autosustento y cría de animales.

Para ello, entienden que es fundamental la formación en derechos ambientales y el intercambio entre mujeres a través de encuentros en la zona.

Asociación de Artesanas Ayoreas, de la Comunidad Campo Loro, Filadelfia -Boquerón. 

dia_mujer_paraguaya_2017_1Viven a unos 480 kilómetros de la ciudad de Asunción de los cuales 70 km de camino de tierra son intransitables en épocas de lluvia produciendo así un grave aislamiento de la comunidad. Luchan por la preservación del territorio y del Caraguata como especie nativa y materia prima para su trabajo artesanal. Pertenecen al pueblo indígena Ayoreo. Las mujeres son las que culturalmente realizan trabajos de artesanía, siendo esta su única fuente de ingresos. Con el desmonte en la zona, la materia prima que utilizan está desapareciendo y cada vez se encuentra más lejos  de su alcance. Su proyecto se basa en la recuperación de este recurso fundamental para la preservación del territorio, la reproducción y supervivencia de su cultura, y la autonomía económica de las mujeres de la comunidad apuntando a la soberanía alimentaria. Más del 80 por ciento de estas mujeres son analfabetas. Por todo ello, se encuentran organizándose para exigir educación, mejoramiento en la asistencia sanitaria y mejores precios para sus productos.

Organización de Mujeres Indígenas de la Comunidad Nepoxen. Pozo Colorado, Presidente Hayes. 

La comunidad se encuentra a unos 340 kilómetros de Asunción, de los cuales 25 son camino de tierra. Luchan por el derecho al agua y la soberanía alimentaria. Pertenecen al  pueblo indígena Angaite. Su principal preocupación es el acceso al agua, ya que tienen que recorrer varios kilómetros para abastecerse de este recurso. El nivel de analfabetismo es alto, más del 80 por ciento en las mujeres mayores. El proyecto está basado en la capacitación sobre la legislación vigente, que les permita incidir políticamente en las autoridades locales para que desde el Estado se cumpla con las obligaciones en la materia. De este modo, sus prioridades son fortalecer el liderazgo de las mujeres indígenas en la comunidad, lograr la equidad de derechos y la igualdad de oportunidades en la educación.

Organización de Mujeres Mismo Indígena (OMMI), Tte. lIrala Fernández- Pdte. Hayes.

WhatsApp_Image_2017-02-23_at_10.43.39_1Viven a 373 kilómetros de Asunción, de  los cuales 20 son de camino de tierra.  Luchan por el derecho a agua y la soberanía alimentaria. Pertenecen al pueblo indígena Enxet sur. Su proyecto está basado en promover la participación de las mujeres de 8 aldeas, que componen OMMI. Para ello, realizan encuentros de formación en derechos ambientales, principalmente vinculados al derecho al agua.

Este conocimiento es fundamental para interactuar con las autoridades y presionar por que se atiendan las necesidades básicas de la zona. El agua es la carencia más crítica que experimentan en la zona. En épocas de sequia, se quedan sin agua y el único aljibe comunitario se seca, beben el agua de un tajamar, “agua chocolate” no potable. Han solicitado a las autoridades en innumerables ocasiones respuesta a sus necesidades en las épocas de sequias sin respuesta hasta el momento.

Mujeres Guaraní de Macharety. Laguna Negra, Mariscal Estigarribia

Viven a 510 kilómetros de la ciudad de Asunción con unos 15 de camino de tierra intransitable que aísla a la comunidad. Luchan por el derecho al agua y soberanía alimentaria Pertenecen al  pueblo indígena Guaraní. Su proyecto consiste en la instalación de sistemas de captación pluvial del agua por medio de aljibes, como estrategia central para acceder al agua en una zona de graves sequías, han construido 6 aljibes comunitarios. “El mayor logro es haberlo hecho nosotras”, dicen. Han incidido políticamente ante las autoridades locales para conseguir reservorios de agua para contar con agua potable, y para que se generen políticas de manera participativa en el diseño y gestión de los recursos involucrados.

Mujeres de la Comisión de Victimas de la Masacre de Curuguaty. Canindeyú.

El asentamiento se encuentra a 350 kilómetros de la ciudad de Asunción. Luchan por el derecho a la tierra, el acceso a la justicia, la soberanía alimentaria. El grupo surge a partir de la Masacre de Curuguaty, ocurrida el 15 de junio de, 2012 en la que perdieron la vida 11 campesinos y 6 policías. Como consecuencia han imputado, sin pruebas, a más de 50 personas, hombres y mujeres, y se han detenido a más de 10. La Comisión de Víctimas se conforma de manera a canalizar colectivamente algunas reivindicaciones ante el Estado: a) las tierras de Marina Kue para campesinos. 2) libertad para los presos y presas y castigo a los culpables, y 3) indemnización para las los familiares de las víctimas.

Las mujeres de la comisión de victimas ya han realizado numerosas acciones de incidencia con autoridades y de visibilidad por medio de marchas y concentraciones con el donativo. Asimismo están trabajando en lograr autonomía económica impulsando el comercio justo para sus productos hortícolas, y la instalación de un taller de costura para solventar los gastos de la lucha y la carpa de resistencia frente al Palacio de justicia. Construyeron un aula en la que se impartirá clases de plurigrado para que los niños y niñas puedan escolarizarse. 

Mujeres de la Comunidad Sauce. Ava Guaraní Paranaenses. Dto. Alto Paraná

Se encuentran asentadas en la reserva de Itaipu Binacional luego del desalojo forzoso que se dio lugar el 30 de septiembre de 2016, a unos 415 kilómetros de la ciudad de Asunción de los cuales 70 son camino de tierra. Los Ava Guaraní Paranaenses luchan por el derecho a sus Tierras ancestrales y acceso a la Justicia El grupo de mujeres se creó para organizarse en la defensa de su territorio ancestral, su cultura y sus pueblos, frente a la dominación de los colonos locales y extranjeros. La comunidad Sauce es una de las 36 comunidades del pueblo Avá guaraní Paranaense que fue despojado de sus tierras con la construcción de la Hidroeléctrica Itaipu, así la promesa de Paz y Justicia no llego a las Comunidades indígenas desde 1971.

El Estado prometió devolver las tierras luego de bajar las aguas, pero esto no sucedió. No restituyo tierra alguna. Cansados de las falsas promesas de los gobiernos, comienzan a retornar a su lugar de origen en agosto del 2015. La comunidad se encuentra resistiendo a 5 kilómetros de sus tierras ancestrales en una reserva de Itaipu, donde no pueden cazar ni pescar, por lo que exigen la restitución de sus tierras. En este proceso, las mujeres cumplen con un importante rol al sostener la demanda por el territorio y la ocupación de las tierras en condiciones realmente infrahumanas, rodeadas de monocultivo de la soja y con problemas de salud graves.

Grupo de Mujeres Artesanas Qom de la comunidad de Santa Rosa. Cerrito, Presidente Hayes. 

 La comunidad habita a 31 kilómetros de la ciudad de Asunción, con unos 5 kilómetros de camino de tierra, y aunque es relativamente cerca de la capital del país, el camino se vuelve intransitable cuando llueve y peligroso de atravesar para las mujeres. Es un grupo de mujeres artesanas de la comunidad indígena Qom, quienes se  organizaron para poder capacitarse e interactuar en mejores condiciones con las instituciones públicas, a las que deben recurrir permanentemente para reclamar por condiciones de vida que garanticen los derechos humanos más básicos de las comunidades indígenas de la zona. Están liderando la búsqueda de soluciones al problema del acceso al agua en la comunidad, mejores condiciones de acceso, mejores caminos y más seguros para las mujeres, a la vez que bregan por que se las reconozca como liderezas indígenas a la par que sus compañeros hombres y por el comercio justo para sus artesanías.

Coordinadora Departamental de Mujeres de San Pedro. Liberación, Dpto. de San Pedro. 

Habitan a unos 200 kilómetros de Asunción, y luchan por la Soberanía alimentaria, en contra de los efectos del agrotóxicos, y por un ambiente sano. La organización se formó en febrero de 2011 y es un espacio que nuclea organizaciones de base de mujeres campesinas. Actualmente, la Coordinadora reúne un total de 50 grupos de 4 distritales, lo que suma alrededor de 350 mujeres organizadas. Su trabajo se enfoca en la capacitación a las mujeres de la organización y la comunidad en general, en derechos ambientales y en la realización de acciones para promover la soberanía alimentaria y detener el avance del monocultivo de soja y maíz transgénicos y las fumigaciones con agrotóxicos que enferman a las comunidades rurales.

* Raquel Aveiro es la responsable de la Oficina del Fondo de Mujeres del Sur de Paraguay

 

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